domingo, 28 de octubre de 2012

LA CATEQUESIS EN UN RENOVADO PROCESO DE EVANGELIZACION


Hoy se presenta una situación muy particular en cuanto a la misión y a su necesidad de regresar sobre sus orígenes y su necesidad en la sociedad. Es de reconocer que la Iglesia necesita mostrar su identidad y de espíritu misionero, pues se han dado unos tiempos de cambios y el concepto de misión es muy variado y relativo en los cristianos del mundo moderno.
Primero se debe iniciar con crear conciencia en los cristianos, para que el lenguaje no se vea tergiversado, y podamos adquirir claramente lo que hoy la iglesia necesita de nosotros. Lo más importante es la disposición y la mirada global en los agentes de evangelización; a ellos nos solo deben llegar los ministros ordenados, puesto que la misión es de la Iglesia entera, y hay que tener claridad en que la Iglesia la conformamos todos.
 La Iglesia nos convoca a la misión, y nos entrega esta responsabilidad para darle un dinamismo a la vida y a la realidad eclesial, a la vez que ella nos manifiesta las diversas funciones y servicios, pues unos están llamados a responsabilidades más directas, y otros en cambio, a entregarse desde otra perspectiva eclesial. Entonces es cuando se nos presenta la Iglesia como “En el mundo para el mundo, al servicio del Reino”; en pocas palabras, se nos describe la proyección y la razón de ser de la Iglesia; de igual modo, se buscan las mediaciones para llevar este plan a buen término, lo que es una constante lucha para quienes se entregan al servicio, que son los quienes la realizan; se propone una manera de vivir la acción evangelizadora; se debe llevar y se debe comprometer al servicio y arriesgar a sacar adelante este propósito; y nos pide vivir el anuncio, con coherencia y testimonio de vida.
Es ahora cuando la acción del evangelio tiene una apertura y una manifestación estricta, pues el anuncio y la Buena Nueva que se va a proclamar debe llegar a quienes se les presenta el evangelio, debe transformar y generar impacto, debe mostrar rigurosidad y sentido de pertenencia de parte de los evangelizadores hacia la Iglesia, como Institución Divina; hoy es cuando el testimonio vale más que muchas palabras que podamos proclamar, porque esto es lo que debe caracterizar al cristiano, y es lo que debe dar a apertura a quienes no han aceptado aun la palabra de Dios y su divino plan de Salvación.
Entonces se manifiestan algunos ámbitos en los cuales todos somos íntegros, y que de una u otra forma debemos participar directamente en la acción evangelizadora; por ejemplo se presenta la Acción Misionera, que es el primer paso en la evangelización, y desde allí y inicia el anuncio a quienes no son creyentes o que viven religiosamente alejados, y en este momento es cuando ese anuncio debe testimoniarse, y debe manifestarse mediante diversas acciones como el dialogo, el servicio, la disposición, la caridad, y así, se pueda dar una conversión entre todos los pueblos.
Posteriormente se da una Acción Catecumenal, la cual comprende toda serie de actividades y de responsabilidades con quienes ya han escuchado el anuncio, pero que por diversas circunstancias se han alejado de la práctica, pero que ahora quieren regresar a ser cristianos,  o quienes ya han recibido ese primer anuncio de la Buena Nueva y quieren tener una iniciación cristiana. Es entonces donde se debe presentar la catequesis, y se ha de presentar una expresión de acogida por parte de la Iglesia, con una apertura y con sus debidos procesos de acompañamiento.
Después se nos presenta una Acción Pastoral, la cual se da por parte de la Iglesia y sus ministros, sus delegados y sus directamente responsables, pues es el campo donde de acción de estos agentes evangelizadores, y asi, ellos deben llevar el anuncio ejerciendo sus diversas funciones y son encargados de practicar aquello que predican, testimoniando con su estilo de vida, con coherencia en el anuncio, y haciendo partícipes a todos los fieles de las diversas celebraciones litúrgicas, como las predicaciones, los sacramentos, la vida en comunidad, el servicio y entrega, la caridad, entre otros.
Hoy, en nuestras comunidades, se debe buscar la manera de que se presente un diálogo de comunión y fraternidad, pues esto es reflejo de la práctica de los valores y de la unidad de la que tanto se habla entre los hombres. Y esta tarea debe ser tenida en cuenta como una prioridad, pues desde allí iniciará toda acción y practica evangelizadora, dando a conocer la cara de una Iglesia que busca el acercamiento con cada una de las culturas y sus diversas manifestaciones de superar fronteras que el mismo hombre ha creado, y que ahora hay un mensaje que nos quiere ayudar a sobrepasar estas barreras, no con violencia ni con la autodestrucción que hoy se presenta, si no con el acercamiento ya comunión fraterna que la Buena Nueva nos presenta.
Entonces para los evangelizadores de hoy, hay retos que cada vez serán más fuertes y que cada día requerirán más trabajo y compromiso, pues el campo de acción es muy grande, y aun hay personas que no han recibido ese primer anuncio del evangelio; la acción catecumenal debe practicarse y cada vez debe ser mas impulsada en nuestras gentes; todos los días se debe dar testimonio y se nos pide comprometernos con las tareas de celebrar y mostrar la parte de la Iglesia que acoge, que quiere tener en su seno a todos los hombres, y que más que una institución, se debe presentar como el Concilio Vaticano II la define, “sacramento universal de salvación”. 

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